Madrid y sus Plazas de Toros - Conocer Madrid
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Madrid y sus Plazas de Toros

Si hiciésemos caso a los que encuentran el origen de la tauromaquia en España en la influencia hispanomuslumana, deberíamos aceptar la existencia de corridas de toros en Madrid durante su periodo musulmán. Así parece confirmarlo una leyenda que narra cómo el Cid, de incógnito, se atrevió a alancear un toro en la plaza del Alamillo para ganarse el favor de una bella mora (de ahí el nombre de la calle del toro de la que ya hablaremos algún día). 

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Goya, El Cid alanceando un toro

Sea cierta o no esta leyenda, sabemos con seguridad que desde la Baja Edad Media se celebraban en la ciudad corridas de toros ligadas siempre a algún tipo de acontecimiento religioso o civil. Es mi intención señalar aquellos espacios donde se ubicarán estas celebraciones para guardar memoria de los espacios taurinos que existieron en Madrid.

A este respecto no deja de ser curioso que los lugares donde se encontrarán estas plazas estarán unidos a la cañada que atravesaba Madrid, desde el Puente de Segovia, por la Cuesta de la Vega, la calle Mayor y la calle Alcalá.

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Anónimo, Vista de Madrid desde el puente de Segovia.

La noticia más antigua de una plaza de toros aparece citada el 23 de octubre de 1418. Así, el concejo madrileño montó una plaza cuadrada entre las puertas de la Vega y de Segovia para correr unos toros en honor a Juan II de Castilla. En el mismo reinado hay noticias de otras plazas en el campo del Rey (lo que es hoy en día la plaza de la Armería). Siguió la tradición su hijo Enrique IV que también corrió toros en una plaza montada ante el Alcazar y en el campo del Moro. Asimismo, los Reyes Católicos podían ver los toros que se corrían en la plaza de san Andrés desde el Palacio de los Laso de la Vega.

Es durante el reinado de estos últimos cuando tenemos noticias de la construcción de una nueva plaza en el Prado de san Jerónimo (paseo del Prado), donde está el actual Palacio de Villahermosa. Parece que esta plaza permaneció activa hasta bien entrado el s. XVII pues tenemos constancia de que a sus festejos asistieron Felipe II y Felipe III.

Sin embargo, uno de los espacios más importantes donde se correrán toros en Madrid será la Plaza del Arrabal, origen de la actual Plaza Mayor de Madrid.

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Corrida en la Plaza Mayor de Madrid

Sabemos de la existencia de la Plaza del Arrabal desde época de Juan II de Castilla. Si bien no hay constancia documental, es muy posible que en ella se corrieran toros. Ya sabemos que con el traslado de la Corte a la villa carpetana, Felipe II decidirá urbanizar este espacio. Así, hasta 1617, fecha en que se decide levantar la plaza por Juan Gómez de Mora, se celebrarán en ella importantes festividades como las corridas de toros por san Juan y santa Ana. Del mismo modo será el escenario de numerosos festejos de toros y cañas celebrados por la Corte, especialmente por Felipe III que fue un gran aficionado.

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Esta Plaza del Arrabal pasará a ser la Plaza Mayor una vez terminadas las obras dirigidas por Gómez de Mora y que terminarán en 1619, año en que se inaugura la nueva plaza y, cómo no, lo harán con una corrida de toros, el 3 de julio de ese año. En relación con esta plaza no deja de ser curioso señalar que será el mayor coso taurino que haya existido jamás (se calcula que 42.000 personas podían asistir al espectáculo). A partir de esta fecha será el coso favorito de la villa durante los reinados de Felipe IV y Carlos II.

Con Felipe V la Plaza Mayor dejará de ser el escenario de corridas de toros. Así, pese a la insistencia del Ayuntamiento, poco a poco se abandonará este espacio como coso taurino si bien el ayuntamiento seguirá celebrando en ella corridas de toros en señaladas ocasines, siempre ligadas a un acontecimiento de la Casa Real. Así, en 1703, con motivo del cumpleaños de Felipe V; en 1704, tras la vuelta del rey desde Portugal; en 1725 por el regreso de la Infanta Maria Ana Victoria; en 1726 por el nacimiento de la infanta Maria Teresa; en 1746 por la subida al trono de Fernando VI, al igual sucederá con Carlos III, en 1760; en 1765 con motivo de la boda de Carlos IV y por su proclamación como rey en 1789; en 1803 por la boda de Fernando VII. Finalmente, será durante el reinado de Isabel II cuando desaparezca su uso como coso taurino, pues en 1846, el 18 de octubre, con motivo de las bodas reales de Isabel II y su hermana María Luisa Fernanda, se celebrará el ultimo festejo taurino en la Plaza Mayor de Madrid.

Sin embargo, durante el tiempo que la Plaza de Mayor de Madrid fue usada como espacio para correr toros, proliferaron en Madrid otros cosos de notable importancia y que son menos conocidos. Así, es célebre, durante el reinado de Felipe III, la plaza que tenía el duque de Lerma en su huerta que estaba ubicada al lado de su Palacio en lo que sería hoy el hotel Palace. Aquí corría constantemente toros para el deleite de su señor. Otros lugares en los que aparece documentado que se celebraron corridas de toros durante el siglo XVII son la Puerta del Sol, la Plaza de la Cebada, la Plaza de las Descalzas o la Plaza de Lavapiés, si bien podemos entender estas como estructuras efímeras, levantadas temporalmente para correr en ellas toros con motivo de alguna festividad. Tal es el caso de la Plaza de la Priora (desaparecida con la construcción de la Plaza de Oriente y el Teatro Real). Finalmente, para terminar este repaso por las Plazas urbanas utilizadas como cosos taurinos, nos queda señalar que los patios del desaparecido Palacio del Buen Retiro serían también escenario de estos festejos, si bien en este caso, ligados a la nobleza exclusivamente.

La llegada de los Borbones supondrá el abandono de la práctica taurina por parte de la nobleza, pues no gustarán de esta costumbre española dada su educación francesa. Sin embargo, no supondrá la desaparición, sino una evolución orientada al toreo a pie y practicado como espectáculo de masas, no como exhibición de una nobleza que debía demostrar sus habilidades y valor ante los subditos. Así, este espectáculo requerirá un espacio que responda a estas necesidades. Debido a sus nuevas características surgirán en Madrid, entre los años 1737 y 1748, tres plazas circulares que se convertirán en modelo de lo que será en adelante la Plaza de Toros.

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Primer cartel de Toros. Plaza de Casa Puerta. 1737.

La gestión y organización de los festejos taurinos fueron cedidas a diferentes instituciones para que se financiasen y obtuviesen beneficios de este espectáculo. Así, la primera en levantar una plaza de toros circular, toda ella de madera, fue la Archicofradía Sacramental de san Isidro que, en 1737, encarga el proyecto a Pedro de Ribera, maestro mayor de la Villa de Madrid. Este coso se ubicará en el paraje denominado Casa Puerta, lo que sería hoy Arganzuela, exactamente donde se encontraría la actual glorieta de Emilia Pardo Bazán. Si bien su existencia fue efímera (fue desmontada ese mismo año), fue de gran importancia pues dará las dimensiones (ruedo de 50m de diámetro) y estructura (circular) utilizadas en plazas posteriores (especialmente la de Alcalá). Dos años más tarde, en 1739, los padres del Convento de Atocha promoverán la construcción de un nuevo coso taurino que seguirá este modelo.

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Plano de Madrid con la plaza de toros de Alcalá

El lugar elegido nos es desconocido pues solo se indica que estaba en la eras de la Puerta de Alcalá, fuera de la cerca de Felipe IV, en el camino de Vicálvaro. Más o menos estaría donde se encuentran las Escuelas Aguirre. En 1741 esta plaza desaparece y la Sala de Alcaldes de Casa y Corte deciden levantar, muy cerca de la anterior, una nueva plaza de madera en 1743 y que estará en uso hasta 1748. Es muy probable que sobre esta plaza se levantase la que iba a ser la definitiva plaza de Alcalá, levantada en piedra.

Se encontrará ubicada entre las calles de Serrano y Claudio Coello. La plaza fue mandada edificar por Fernando VI, el primer Borbón español. El diseño correrá a cargo del arquitecto real Juan Bauitsta Sacchetti. Esta Plaza estará en funcionamiento hasta 1874, 125 años que serán testigos de la evolución del toreo y espacio donde se vivirá la Edad de Oro del Toreo.

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Vista de la Plaza de toros de Alcalá

La Plaza de toros que sustituirá al coso de Alcalá será la Plaza de Toros de la Fuente del Berro o la de la carretera de Aragón, que también se la conocerá por este nombre. Su construcción se deberá al derribo de la de la Puerta de Alcalá pues los terrenos habían sido comprados por el marqués de Salamanca. El prócer cedía unos terrenos en la carretera de Aragón (actual calle de Alcalá) para levantar un nuevo coso. Esto provoco un fuerte rechazo pues estos terrenos estaban muy lejanos. El problema se solucionó gracias al empresario Maroto que donará unos terrenos más cercanos en la misma carretera, cercanos a la Fuente del Berro. En el espacio que hoy ocupa el Palacio de los Deportes de Madrid, entre 1873 y 1874 se levantará la nueva plaza según un proyecto de los arquitectos Emilio Rodríguez Ayuso y Lorenzo Álvarez Capra.

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Fachada principal de la plaza de la Fuente del Berro

El edificio, de clara influencia mudéjar, superaba a la antigua plaza, pues poseía un coso de 60 metros de diámetro y un mayor aforo (13.120), además de disfrutar de mejores instalaciones. Esta fue la plaza que vivió el culmen de la rivalidad entre Frascuelo y Lagartijo y ya en el siglo XX, la de Belmonte y Joselito. Será testigo de la celebración de la boda e Alfonso XII y María de las Mercedes Orleans o la de Alfonso XIII con Victoria Eugenia (que pese al atentado se celebró). Será la plaza de la Restauración y verá nacer la república para finalmente cerrar sus puertas en 1934, con una épica faena de Marcial Lalanda que será premiada con la puerta grande, magnifico final para un coso mítico.

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La plaza de toros de la Fuente del Berro

Antes de hablar de la Palaza de las Ventas, es neceasrio señalar la existencia de otras cuatro plazas de toros que tendrán su importancia en la historia taurina de Madrid.

La primera de ellas es la plaza de toros que se construyó en los Campos Elíseos de Madrid, el que podríamos considerar como el primer parque de atracciones de Madrid. Este se encontraba más o menos en el entorno de la Escultura de Espartero y se extendería hacia Príncipe de Vergara. En este recinto se construirá en 1864 una plaza para correr becerros y novillos. La vida de este parque de atracciones fue efímera pues en 1868 cerraba pero, sin embargo, la plaza sobrevivió y fue remodelada en 1874. Como anécdota cabe destacar que fue el coso donde se celebró la primera corrida nocturna de Madrid en 1879.

Más oscuro e impreciso es el conocimiento que tenemos de la Plaza de Toros del Puente de Vallecas. Por documentos sabemos que fue levantada en 1884 en el Barrio de la Nueva Numancia. Parece ser que fue derribada en 1926.

Más importante fue la plaza del Barrio de Tetuán de las Victorias, construida en 1870, si bien su momento de esplendor se producirá en los años treinta del siglo XX. Desafortunadamente durante la Guerra Civil fue usada como cuartel de artillería y quedó completamente destruida por una explosión.

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Vista aérea de Tetuán de las Victorias

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Fachada principal de la plaza de toros de Tetuán

La plaza de Vista Alegre se levantó en el barrio de Carabanchel, vecina a la Finca de Vista Alegre que perteneció en su día al Marqués de Salamanca.

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Plaza de toros de Vista Alegre. 1944

Inaugurada en 1908 fue destruida en la Guerra Civil para ser rehecha en 1944, si bien quedó inconclusa por lo que se denomino “la chata. En 1995 se derruyó para levatar el actual Palacio de Vista Alegre.

Solo nos queda hablar de la Monumental de las Ventas. Según parece su construcción se deberá a la iniciativa de Joselito que, tras torear en la Monumental de Sevilla, concibe la idea de crear una plaza de grandes dimensiones en Madrid pues la de la Fuente del Berro no lograba satisfacer la demanda de público que ya existía en Madrid. Así, junto al arquitecto José Espeliú y el empresario Fernando Jardón, se inicia el proyecto en 1919 para quedar la obra finalizada en 1929. Si bien en un primer momento se pensó en ubicarla en la Castellana, finalmente se optó por el barrio de Manuel Becerra, en las Ventas del Espítitu Santo, lugar donde la encontramos ahora. Fue inaugurada en 1931 si bien no estaba concluida por lo que tendrá que inaugurarse de nuevo en 1934.

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Plaza de Toros de las Ventas

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