El Café en Madrid I - Conocer Madrid
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El Café en Madrid I

Es muy posible que en alguna de las innumerables tertulias que poblaban los cafés de Madrid a principio de siglo XX fuese un tema recurrente el propio origen de tan común brebaje hoy en día.

Lo cierto es que su propio origen está envuelto en leyendas y se pierde en la nebulosa del tiempo…..

Según la tradición arábiga, se cita su aparición en 1278. En esa fecha el derviche Schandeli, al que acompañaba su discípulo Hadji Omar en su peregrinación a la Meca, se sintió indispuesto e intuyó su próxima muerte. Antes de morir le anunció a su discípulo que tras su desaparición aparecería un espíritu al que Hadji debería obedecer en todo. Nada más morir, apareció el espíritu que hizo brotar un manantial. Le obligo al joven a llenar una escudilla y a caminar sin descanso hasta que el agua dejase de estar turbia. Así lo hizo hasta que, al pasar por Moka (Yemen), el agua dejó de agitarse. La ciudad en ese momento sufría una epidemia y Hadji pensó que el espíritu quería que se detuviese a ayudar a la población. Se puso a ello con gran fortuna y pronto comenzó a sanar a muchos. Su fama se hizo grande y un día recibió la llamada de palacio para que sanase a la princesa. Así lo hizo, al mismo tiempo que se enamoraba de ella. Intentó raptarla llevado por su loca pasión pero fue detenido y condenado a morir en el desierto. Una vez en el desierto pidió ayuda al espíritu. Este se la prestó: le guió hasta un lugar donde había un extraño árbol de cuyos frutos se alimentó para sobrevivir. Pasados unos días el rey envió a unos soldados a que comprobasen la muerte del derviche, estos le encontraron vivo bajo el árbol lo que se consideró un milagro. Fue llevado ante el rey y perdonado.

Huelga decir que el árbol era un cafeto. A partir de ese momento se cultivó y sus frutos fueron recolectados. Comenzó a propagarse por toda la península arábiga con el nombre de Moka, en recuerdo a la leyenda. Cuando llegó aTurquía estos comenzarán a denominarlo Kahved, de donde derivará café. En el siglo XVI de Turquía pasará a Venecia donde se creará el primer café de Europa.

Los árabes lograrán mantener el monopolio de su producto durante cerca de doscientos años, si bien se dice que un peregrino de la Meca logrará llevar unas semillas a la India de donde pasará a Ceilán y de allí a todo Oriente. Los franceses lo llevará a la Martinica y de allí a toda América.

Sin embargo, deberá pasar bastante tiempo antes de que sentarse en un espacio creado para tomar un café y charlar pase a ser una tertulia. Es incierto incluso el término que da nombre a este tipo de reunión y no hay unanimidad sobre su origen (véase). Las primeras que aparecerán en España estarán ligadas al mundo literario y se suelen relacionar con el entorno de la Plaza de santa Ana. Especialmente la que tenía lugar el Palacio de los Montijo (lo que después fueron los Almacenes Simeón y que hoy es el hotel ME Madrid reina Victoria) y en la Fonda de San Sebastián (donde hoy estaría el Hotel Condes de Tepa). Hemos de destacar que estos no eran auténticos cafés, sino tabernas, fondas o bodegones donde se reunían literatos y políticos a discutir de diversas cuestiones y no creemos que las acompañaran exclusivamente de café. Este tipo de espacios seguirán existiendo durante el primer tercio del siglo XIX, tales como la Fontana de Oro o la Cruz de Malta.

Es en las primeras décadas del siglo XIX cuando surgen los verdaderos primeros cafés como el Lorenzini en la Puerta del Sol. De entre todos ellos los que más pronto se harán famosos serán los del Príncipe y el Levante.

El primero de ellos se encontraba en la plaza de san Ana, junto al Teatro Español. Creado hacia 1810, se reformará en 1848. Dará cobijo a Bretón de los Herreros, Larra, Moratín, Campoamor, Nicasio Gallego, Hartzembusch, Zorrila, Ólozaga entre otros… En el se reunía la Partida del Trueno formado por Espronceda, Ventura de la Vega y Patricio de la Escosura que le cambiarán el nombre por El Parnasillo con el que pasará a la historia a partir de los años 30.

El Levante estaba e el número 5 de la calle Alcalá. Espacio creado en los años 30, fue decorado por Leonardo Alenza con unas pinturas en las  que representaba a los parroquianos jugando al chanquete y al ajedrez.

Leonardo Alenza, El Café de Levante.

 

Es ya durante el Madrid liberal, es decir, el del reinado de Isabel II, cuando se produzca un desarrollo pleno de los cafés y esta bebida se convierta en la preferida del mundo de los contertulios. Es 1845 el año de despegue de este tipo de establecimientos.

 

Café Suizo

 

Destaca especialmente de esta época el café Suizo, ubicado en la esquina entre Alcalá y Sevilla (donde luego se levantó el Banco Bilbao). Allí se podía jugar al tresillo, billar y ajedrez. Fue el primero que obtuvo el privilegio de cerrar a las dos de la madrugada. Gracias a esto será uno de los destinos preferidos por las clases altas y políticas de Madrid. Asiduo, ya a finales de siglo, era Ramón y Cajal.

Junto a este destacaría La Iberia, en 1849, en la Carrera de San Jerónimo, frente a la calle Echegaray, uno de los lugares preferidos por los políticos como Madoz, Fernández de los Ríos y Sagasta.

El éxito de los cafés era imparable, en los años sesenta por cada taberna que cerraba se habrían dos cafés. Se desarrollarán nuevas tipologías como el café concierto.

El Café Imperial

 

Destacaremos especialmente el Café Imperial que después pasará a denominarse La Montaña, en el número 1 de Sol. Especialmente famoso pues en el perderá la mano Ramón María Del Valle Inclán.

De esta época serían otros interesantes cafés como el de Las Columnas o El Comercio, todos en el espacio de la Puerta del Sol. estos cafés se irán extendiendo a lo largo de la calle Alcalá, que en las primeras décadas del siglo XX se convertirá en el gran espacio financiero de la ciudad.

Café Lion d’Or

Entre los que destacan estaría el Café Madrid, donde se puede decir que nació la Generación del 98. También el Lion d’Or, junto al Teatro Alcazar, que fue uno de los lugares más importantes en la posguerra española con tertulianos como Eugenio d’Or, Josñe maría de Cossío, José Camón Aznar, Domingo Ortega, Salvador Miranda, Antonio Díaz Cañabate y Federico Sopeña.

Finalmente para terminar esta primera parte dedicada a los cafés de Madrid, destapamos el de Fornos y el Lyon.

 

Interior del Café de Fornos

 

El Café de Fornos

 

El primero de ellos estaba ubicado en Alcalá esquina Peligros. Se le conocía como los ojos y los oídos de Madrid. En sus salones se reunían políticos, nobles, artistas, literatos, toreros,….. Famoso por sus salones, destacaba especialmente por ser uno de los cafés que cerca más tarde. Así se cantaba en Madrid:

Ni Suizo, ni Levante,

Ni Inglés, ni Colonial.

No hay café como el de Fornos

Pa’ cenar de madrugá.

 

El café Lyon

 

El de Lyon se fundará en 1929 (hoy ocupa el mismo espacio el pub irlandés James Joyce). Fue uno de los sitios preferidos por la élite de la República. Así, fueron asiduos Luis Rosales, García Lorca, Alberti, Sánchez Mejías o Bergamín. Curiosamente el local se convirtió en el centro e reunión de destacados miembros de la Falange, en especia de José Antonio Primo de Rivera.

Tras la Guerra Civil se convertirá en refugio de otras tertulias que acabarán aquí tras el cierre de sus cafés, tal es el caso de la de Lion d’Or. En los años cincuenta será lugar de reunión de Dámaso Alonso, Gerardo Diego, y Vicente Aleixandre.

Hasta aquí esta primera parte. Mañana más.

 

 

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